Daniel Jiménez de Cisneros y Hervás, 1863-1941
La figura paleontológica de Daniel Jiménez de Cisneros no ha sido muy conocida en el ámbito de la historia de la ciencia española debido, entre otras razones, al preponderante interés que han tenido los grandes personajes de la Paleontología -y de las Ciencias Naturales en general- a modo de figuras históricas estandartes o ejemplarizantes, ocupando así una posición más relegada o incluso ignorada aquellos paleontólogos con una dedicación más discreta pero no por ello menos relevante en determinadas facetas o aspectos científicos concretos
Datos biográficos
Jiménez de Cisneros nació en Caravaca en 1863. Tras cursar estudios de bachillerato en Lorca, se doctoró en Ciencias Naturales en la Universidad de Madrid. Ejerció la docencia en varios colegios privados de la provincia de Murcia, incorporándose al escalafón de catedráticos de segunda enseñanza al aprobar la pertinente oposición en 1892. Su primer destino fue el Instituto Jovellanos de Gijón, donde estuvo 11 años como catedrático de Historia Natural. En 1903 pasó al Instituto Jorge Juan de Alicante, en el que permaneció hasta su jubilación y donde realizó la mayor parte de su labor científica. Fue director de ese centro desde 1918 hasta 1923 y elegido presidente de la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales un año más tarde (1924). Poco después llegó a desempeñar el cargo de diputado provincial por Alicante. Hay que destacar que en 1913 Jiménez de Cisneros fue pensionado durante un mes para visitar las colecciones de los Museos de Ciencias Naturales del norte de Italia, Suiza y sur de Francia. Sus primeras publicaciones geológicas y paleontológicas no llegan hasta 1903, año en el que comienza a realizar sus innumerables excursiones con los alumnos por las tierras de Alicante y Murcia como complemento a sus explicaciones en el aula.
Para una mayor información biográfica sobre la figura de Jiménez Cisneros se recomienda la lectura de Gómez Llueca (1941) y Casanova y Catalá (2000).
Producción científica
Con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la geología y paleontología de las provincias de Alicante y Murcia, el insigne catedrático de Historia Natural Daniel Jiménez de Cisneros publicará a lo largo de su dilatada carrera científica más de 150 memorias, artículos y notas aparecidos principalmente -casi las dos terceras partes- en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Su obra científica y de divulgación es, no solo muy extensa, sino también muy diversificada en cuanto al número de temas tratados, propio de un naturalista interesado por casi todos los campos de la Ciencia. En este trabajo nos centraremos únicamente en el análisis de sus principales publicaciones relacionadas con la Paleontología de Murcia.
En uno de sus primeros trabajos, Jiménez de Cisneros (1903a) describe su visita a dos afloramientos liásicos poco conocidos hasta el momento que se localizan en las proximidades de la ciudad de Caravaca. El primero situado entre Archivel y Caravaca e identifica gran cantidad de ammonites y explica con detalle las características más importantes de algunas especies (número de vueltas, ornamentación, tipo de sección, etc.). El segundo afloramiento comprende una serie de calizas y margas del Lías-Cretácico Inferior localizado entre los ríos Argos y Quípar. En estos materiales cita numerosos ejemplares de ammonites, belemnites, equinodermos y braquiópodos. Es interesante las observaciones que realiza sobre la ontogenia del braquiópodo Pygope diphyoides, cuyo desarrollo se puede seguir porque es muy abundante y se encuentran de todos los tamaños y edades. Por último, señala el uso de la parafina fundida como protector de los fósiles piritizados contra la acción del aire húmedo.
En el mismo número del Boletín de Historia Natural, Jiménez de Cisneros (1903b) da a conocer el hallazgo del yacimiento prehistórico de Rambla Bermeja (Lorca). En esta nota menciona la colección de peces fósiles de su querido profesor Cánovas Cobeño:
En las calizas del Mioceno se encuentran con profusión dientes de Oxyrhina, Lamna y Carcharodon en las canteras abiertas a la explotación. En las margas se recogen peces enteros, y los procedentes de la Serrata del Azufre han sido coleccionados y clasificados por mi inteligente y laborioso maestro D. Francisco Cánovas y Cobeño, Catedrático de Historia natural del Instituto de Murcia, y estudiados también en parte por D. Federico Botella y por M. Sauvage.
En un trabajo titulado Sobre Geología del Sudeste de España (Jiménez de Cisneros, 1906) aporta una serie de noticias paleontológicas recogidas durante las excursiones que realiza por Albacete, Alicante y Murcia en esos años. Relata el descubrimiento de un diente de un gran herbívoro en el Mioceno de Caravaca durante la ampliación del cementerio en 1884, concluyendo, con ayuda de Mallada, que correspondería al de un mastodonte sin poder llegar a precisar la especie por su pequeño tamaño. Cuenta también la aparición en el Cuaternario de Murcia de un molar de 3 kg de peso que atribuyó a Elephas primigenius a partir de un dibujo que le enseñaron, ya que tuve la mala suerte de no poderlo ver, porque un comisionista francés lo adquirió antes en 200 pesetas. Es quizás ésta una de las primeras referencias de las que tenemos sobre la venta de fósiles con fines lucrativos. Con el fin de facilitar más datos de cara a un posterior estudio de detalle sobre la geología murciana, afirma la existencia de una formación oolítica ferruginosa en los Baños de Mula y de un afloramiento de Albiense en los alrededores de Caravaca, de donde procede un ejemplar de Acanthoceras que encontró años atrás.
Entre 1907 y 1908 aparecen Excursiones por el NO. de Caravaca (Jiménez de Cisneros, 1907), Excursiones por el O. de Caravaca (Jiménez de Cisneros, 1908a) y La Sierra de la Puerta en el término de Caravaca (Jiménez de Cisneros, 1908b). En todos ellos el autor, en su intento de cooperar en la confección del Mapa Geológico de España, cita la presencia de ammonites en numerosas localidades que examina durante las numerosas excursiones que realiza por todo el término de Caravaca. En el primero describe varios yacimientos, entre ellos el Calar de Mairena donde cita Phylloceras Tethys, Hoplites neocomiensis, H. cryptoceras, Holcostephanus Hispanicus, dos Holcodiscus y un Hoplites del Cretácico inferior. Entre la Sierra del Gavilán y la Solana de Trigueros recogió en el Lías superior Phylloceras subnilssoni, Coeloceras subarmatus, Hildoceras bifrons, Lioceras serpentinus, Coeloceras crassus, Rhacophyllites planispira, Hildoceras Levisoni, Hildoceras (?) Erbaensis, Harpoceras ó Grammoceras Thouarsense, Phylloceras y Lytoceras. En el Barranco del Tollo, muy próximo a Caravaca, cita varios ammonites piritosos bien conservados como Phylloceras Tethys, Haploceras Grasi, Holcostephanus Hispanicus, Hoplites, Cryptoceras, trozos de Desmoceras, Lytoceras, Ptychoceras, así como pedazos de Belemnites. Por último, en el paraje conocido como Las Losillas, menciona varios Perisphinctes, Phylloceras Ptychoicum, Peltoceras, Lytoceras y Aptychus. Destaca la corrección que Jiménez de Cisneros realiza sobre el esquema geológico de la zona presentado tres años antes por Nicklés (1904). Este autor prolonga el Trías Keuper hacia el W hasta llegar a las estribaciones del Llano de Béjar, mientras que el murciano limita esta formación hasta el Cerro de los Amontadores, situado más hacia el Este.
Muy interesado en el Noroeste de la provincia de Murcia, Jiménez de Cisneros (1908a) estudia los afloramientos del Ventorrillo de Cavila y la Cruz del Puerto, ésta última con una lista faunística importante del Cretácico Inferior compuesta por Phylloceras Tethys, Ph. semisulcatus, Hoplites Criptoceras, Lytoceras quadrisulcatus, Baculites, Olcostephanus hispanicus, O. af. Alcoyensis, Olcosteplanus, de muy gruesas costillas, Haploceras Grasi, Phylloceras Rouyanus, Desmoceras, Cosmoceras y otros ejemplares mal conservados. Destacar también el yacimiento del Tartamudo de Arriba en la Sierra de Mojantes, donde las especies recogidas parecen pertenecer al Liásico, entre otras Harpoceras (Leioceras) elegans, Harpoceras (Grammoceras) af. Thouarsensis, Belemnites abundantísimos y Rhynchonella y Terebratula algo más escasas. En el Cortijo de Majarazán cita como especie característica del Lías el Coeloceras subarmatus, y en las proximidades de la Fuente de Cantalar recolecta algunos ammonites del Titónico.
En su descripción de la Sierra de la Puerta, Jiménez de Cisneros (1908b) señala la abundante concentración de foraminíferos de gran tamaño, especialmente Nummulites complanata, de los que dice recoger algunos que alcanzan los 7 cm de diámetro, siendo los mayores individuos de esta especie encontrados por él en el Sureste peninsular.
Durante los cinco años que permaneció como profesor de Matemáticas en el Colegio Politécnico de Cartagena, realiza numerosas excursiones al Mioceno de esta zona entre los años 1888 y 1891 (Jiménez de Cisneros, 1909). Sus observaciones las da a conocer en el Primer Congreso de Naturalistas Españoles celebrado en Zaragoza en octubre de 1908. De los fósiles recogidos en las calizas de Canteras destaca los numerosos dientes de Carcharodon megalodon que alcanzan hasta 15 cm, Oxyrhina hastalis, Lamna contortidens y Otodus appendiculatus, así como dientes hemiesféricos o ligeramente cónicos de Sparoïdes molassicus. En estos materiales descubre una falange de ungulado de 3 cm de longitud que no consigue identificar. Entre los bivalvos encuentra Pecten (Amusium) cristatus, Pecten Burdigalensis, Pecten (Vola) Maximus, Lima, Cardium, Scalaria, Murex y Cerithium. Los equinodermos más significativos son Conoclypus, Clypeaster grandifolius, Echinolampas hemisphoericus y Cidaris de pequeño tamaño. El braquiópodo Terebratula ampulla aparece en gran cantidad y buen estado de conservación, al igual que los abundantes briozoos del género Myriozoum. Recoge también fragmentos de corales identificados como Dendrophyllia, Cyathoseris y pequeños tallos de Isis. Por último, establece una nueva especie de foraminífero con el nombre de Nodosaria Arachis.
Tras un periodo dedicado al estudio estratigráfico de la provincia de Alicante, Jiménez de Cisneros (1911) publica un trabajo motivado por las observaciones sobre el Jurásico Superior realizadas años atrás durante una excursión por el NW de Caravaca (Jiménez de Cisneros, 1907). En esta ocasión describe, a pocos kilómetros de la ciudad, el yacimiento de Las Losillas y el paraje del Collado de la Plata, próximo al término municipal de Moratalla. La lista faunística del material procedente de Las Losillas es la siguiente: Phylloceras ptychoicum, Perisphinctes Basilicae, P. endichotomus, P. stephanoides, Lytoceras sutilis, Haploceras carachteis, Aptychus Beyrichi, A. sparsilamellosus, Collyrites Verneuili, Am. af (Aspidoceras) Caletanus. Señala también el abundante contenido fósil de las calizas margosas y margas de los Miravetes, paraje situado en el barranco del Tollo y donde enumera más de 20 especies distintas de fósiles del Neocomiense entre cefalópodos, gasterópodos y braquiópodos. Aporta un corte estratigráfico desde el Calar de Siete Peñones hasta el Río Argos, además del dibujo de un par de fósiles de identificación dudosa.
En su empeño por avanzar en el conocimiento de la geología del SE, Jiménez de Cisneros (1912) revisa las investigaciones de Nicklés (1896) en el sector Orihuela-Murcia, aunque sin aportar datos paleontológicos. De igual forma recorre la transversal Novelda-Abanilla (Jiménez de Cisneros, 1914) estudiando la Sierra del Cantón y la Sierra de Quibas, así como su prolongación hacia el NE con la Sierra de la Espada. En la primera recoge Pygope Aspasia y Zeilleria Partschi en las calizas del Lías, y en los alrededores de la Cañada de la Leña enumera hasta 16 especies distintas de braquiópodos de esa misma edad.
Poco después da cuenta del descubrimiento de un nuevo afloramiento del Lías medio al SW de Caravaca (Jiménez de Cisneros, 1917). Se trata del Rincón de Egea junto al Río Argos, donde destaca la ausencia de ammonites y la abundancia de braquiópodos: Spiriferina rostrata, Sp. alpina, Terebratula Jauberti, Ter. Verneuili, Ter. af. provincialis, Rhynconella af. Briseis, Rh. tetraedra, Rh. variabilis, Rh. Buchii, Rh. af. varians. Describe y figura una nueva especie de bivalvo, Posidonomya Hervasi sp. nov.?, llamado así por el lugar (Casa Hervás) y el apellido de las personas que le facilitaron los fósiles. En este trabajo, Jiménez de Cisneros ofrece una primera interpretación sobre la evolución paleogeográfica de la región durante el Lías, hablando ya de unas zonas estrechas y profundas donde afloran las calizas y de zonas más costeras donde encontramos depósitos arenáceos. El yacimiento de Rincón de Egea fue posteriormente objeto de una detallada monografía publicada en la Serie Geológica de los Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Jiménez de Cisneros, 1923b), y constituye una de las principales aportaciones paleontológicas de su autor (Figura 16).
En Jiménez de Cisneros (1918a, 1918b, 1918c) aparecen varias citas de especies nuevas o poco conocidas hasta ese momento en el Jurásico español. De Murcia proceden las siguientes: Pygope janitor del Infracretáceo de Cañada Lengua (SE de Caravaca), Ammonites (Peltoceras) Toucasianus y Aspidoceras cyclotas de las capas rojas del Oxfordiense inferior del Cerro de Mai Valera (Cehegín) y, por último, Perisphinctes Basilicae procedente de los niveles del Malm que afloran en el Barranco de Los Nebros, cerca de la pedanía caravaqueña de Archivel. Este último ejemplar fue descrito y fotografiado por el autor. Jiménez de Cisneros desmiente aquí la rareza del braquiópodo Pygope janitor, asegurando un rango de edad del Titónico al Neocomiense superior frente al Neocomiense inferior-medio que otros autores le asignaban en distintas localidades europeas. Este trabajo posee a su vez un interés especial por ser uno de los primeros que incluyen fotografías de fósiles murcianos (Perisphinctes Basilicae).
Con el tiempo continuará sus investigaciones en Abanilla, destacando entre sus publicaciones Noticia acerca del encuentro de numerosos yacimientos del Liásico Medio Alpino en el S. E. de España (Jiménez de Cisneros, 1920). A excepción del yacimiento de la Moleta de Veitia, asignado por error a la provincia de Murcia, el resto de yacimientos murcianos estudiados se localizan en el municipio de Abanilla. De este modo Jiménez de Cisneros cubría una notable laguna de conocimiento estratigráfico, ya que esta zona estaba muy mal tratada en el Mapa Geológico de España. Los yacimientos del Lías medio de Murcia son: Cantón de Abanilla, Fuente del Algarrobo, Moleta de Togores, Quivas, Rabillo de Quivas y Sierra de la Espada. Cada uno de ellos incluye una lista faunística compuesta casi exclusivamente por braquiópodos, aunque también aparecen ammonites y, en menor medida, algunas especies raras de gasterópodos y bivalvos. Cita también algunos fósiles liásicos del Rincón de Egea (Caravaca), yacimiento estudiado con anterioridad y que el autor vuelve a visitar con motivo de la revisión de los yacimientos de esta edad. Rectifica la clasificación del bivalvo Posidonomya Hervasi nov. sp. (Jiménez de Cisneros, 1917) por Diotis pisana. Para la identificación taxonómica de las especies contó con la colaboración de los profesores Fallot y Grebel y de los italianos Capellini y Canavari, lo que da una idea de las buenas relaciones que el naturalista español mantenía con algunos de los especialistas europeos de mayor prestigio del momento.
En relación con las formaciones jurásicas de la Sierra de Mojantes (Caravaca), Jiménez de Cisneros (1922) propone este macizo como la continuación del Titónico hacia el W, constituyendo el límite meridional de la mancha liásica que se extiende por el NW de la provincia de Murcia. Aquí describe especies titónicas citadas en otros trabajos, como Aptychus punctatus, Phylloceras mediterraneus, Phylloceras ptychoïcum, Lytoceras aff. Liebigi, Hoplites carpathicus, además de otras más raras como Hoplites Andreaei, Haploceras carachtheis, Aulacothyris aff. impressa y Pygope triangulus.
Como ya hiciera en trabajos anteriores, Jiménez de Cisneros (1923a) reitera el hecho de haber sido el primero en descubrir y publicar afloramientos liásicos en Murcia, por delante del francés Nicklés. Presenta una lista de 19 yacimientos con fósiles del Toarciense, confirmando así las sospechas que su colega Fallot había formulado sobre la presencia de esta edad en Murcia. La mayoría pertenecen a Caravaca pero también hay yacimientos en Moratalla y en el norte de Lorca. La única referencia que conocemos para su localización es el topónimo, ya que Jiménez de Cisneros no aporta ningún dato más sobre la ubicación exacta de los afloramientos estudiados.
Las últimas excursiones por tierras murcianas las realiza en 1923, año en el que visita y describe los afloramientos de la Fuente de la Zarza y la Sierra de Quibas, ambos en el término municipal de Abanilla. En el primero (Jiménez de Cisneros, 1924a) cita abundantes fósiles del Lías medio bastante fragmentados y con síntomas evidentes de haber sufrido un transporte importante. Los bivalvos y braquiópodos más característicos son: Pecten cingulatus, Pecten disciformes, Pygope Aspasia, Terebratula punctata, T. juvavica, T. sp., Rhynchonella curviceps, R. fissicostata, R. Falloti, R. plicatissima, R. sp., Koninckina Geyeri, Spiriferina aff. Walcotti, S. angulata, S. Tessoni. En su monografía sobre la geología de la Sierra de Quibas (Jiménez de Cisneros, 1924b), aporta tres fotografías y una lista de los principales fósiles que recolecta.
En la última referencia paleontológica describe el braquiópodo Rhynchonella laevicosta y establece un nuevo taxón procedente de la Sierra de la Espada, Rhynconella Navasi, en homenaje al naturalista Longinos Navás (Jiménez de Cisneros, 1925). Poco después, en 1930, Jiménez de Cisneros publica una nota en la que identifica como Carcharodon megalodon los restos fósiles descubiertos en Cuevas del Almanzora (Almería) por el geológo británico Clemente Roswab en el año 1874 (Jiménez de Cisneros, 1930).
Indudablemente, la monografía sobre La fauna de los estratos de “Pygope Aspasia” Menegh. del Liásico medio del Rincón de Egea en el NW. de la provincia de Murcia (Jiménez de Cisneros, 1923b), constituye el trabajo de mayor entidad paleontológica realizado sobre un yacimiento murciano hasta ese momento. En la primera parte, Jiménez de Cisneros comienza plasmando sus observaciones sobre la geología de la zona del Rincón de Egea, describiendo los materiales liásicos y aportando un esquema en el que representa la distribución geográfica de los distintos sistemas (Liásico, Titónico, Cretáceo, Nummulítico y Neógeno). Tras encuadrar el yacimiento en el contexto geológico regional, Jiménez de Cisneros aborda el estudio sistemático de los braquiópodos y moluscos descubiertos. En total estudia 57 taxones, de los cuales considera 8 como nuevas especies del Domeriense. Se trata de Waldheimia Bolivari, Terebratula (Terebratella?) erecta, Rhynchonella Falloti, Rhynchonella Wilfridi, Rhynchonella Gignouxi, Rhynchonella Canavarii, Rhynchonella Mengaudi y Rhynchonella Capellinii. El trabajo se completa con 6 láminas que contienen fotografías correspondientes a la localización del yacimiento y a algunos de los braquiópodos más significativos.
Corolario
A pesar de que en la mayoría de sus trabajos el objetivo fundamental es la caracterización estratigráfica en el espacio y en el tiempo de los materiales sedimentarios, Jiménez de Cisneros es el primer autor que realiza estudios eminentemente paleontológicos en la provincia de Murcia. Entre su vasta producción científica encontramos trabajos en los que la descripción y diagnosis de la morfología de las especies adquiere la máxima importancia, incluyendo en ocasiones figuras de los fósiles, especialmente si se trataba de nuevos taxones, así como referencias a los lugares donde fueron recolectados. Descubrió y describió numerosos yacimientos paleontológicos de Caravaca y Abanilla en una gran cantidad de publicaciones que constituyen básicamente crónicas de sus excursiones.
La obra y colecciones paleontológicas de Jiménez de Cisneros están siendo actualmente objeto de estudio y catalogación por miembros de la Universidad de Alicante y del Instituto Jorge Juan de esta misma ciudad, donde se encuentra depositado actualmente todo su legado.
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